ESQUIZOFRENIA

noviembre 11, 2003

11 de Noviembre de 2003. Sueño Profundo.

Pido perdón, lloré tanto anoche que mi descanso fué profundó y no sé que pasó. Nada malo, me imagino, porque mi madre despertó de mejor humor. Me estoy dedicando a buscar información acerca de la enfermedad a ver si la comprendo mejor. Y vuelvo a pensar en que no quiero imaginarme el futuro. Hoy, sólo quiero abrazar a mi hija, besar su cabeza y decirle cuánto la amo. A la vez, siento la necesidad de alzar la mirada y pedirle a Dios que nos acompañe siempre y que proteja sus pasos. Lo mismo deben pedir mis hermanos para sus hijos. Lo mismo hace cada padre, pero tal vez nuestras peticiones son más fuertes porque no queremos ver una historia retepirse sin compasión. Los días parecen casi siempre iguales; se escucha a cada instante a mi madre decir: "Roberto no andes detrás de mí que no te toca el cigarro" Y es que se ha convertido en su sombra, siempre dos pasos detrás de ella. A veces lo sacan a pasear en el carro, cuando él quiere, porque no siempre le provoca. Siempre como un niño, esperando que prepare para él las mismas meriendas que preparo para mi hija. Siempre lo hago, ¿por qué no? A veces cierro los ojos y recuerdo. Otras veces, los cierro para soñar, para imaginar una vida sin la esquizofrenia. La de Roberto hubiera sido buena, pero qué se hace, no le tocaba. Seguiremos acumulando dolor..... me gustaría escupirlo más seguido.

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