Incidentes.
Siguió pasando el tiempo y ya la enfermedad había comenzado a hacer estragos. Una noche, en la que intenta dormir porque tenía final de psicología en la UCAB, Roberto se dedicó a colocar música a todo volumen durante la madrugada. Era estresante para mí; tenía que madrugar y recordar conceptualismos que no me gustaban. Mi padre, hostinado, bajó a buscarlo para que se acostara a dormir. La esquizofrenia se manifestó haciendo que lo agrediera. Creo que no he mencionado aún que el conjunto de ineptos que se encargó de estudiar el caso de mi hermano, jamás se percató de que aparte de las consecuencias irreversibles del accidente, él padecía esquizofrenia. Pues nada, a amanecer en una clínica con mi padre. Cinco puntos de sutura y triple fractura en un dedo a causa de un mordisco. Puedo recordar el comentario de un individuo en la sala de espera.... "Oye! pero ese perro era bien agresivo". Estoy segura de que a mi padre le dolió más el comentario que la herida misma......


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