ESQUIZOFRENIA

junio 20, 2008

EN LA CARTERA DE MI MAMA

Poco tiempo despúes de despedirla, decidimos revisar sus cosas para decidir qué hacer con ellas. Algunas las guardamos, otras se donaron.

Mientras íbamos sacando las cosas del closet, llegó el turno de las carteras. Allí estaba una negra, que mi hermana le había regalado no hacía mucho; la última que utilizó. Porque mientras estuvo en pie, así tuviera que llevársela uno, ella no salía sin cartera. Obviamente, revisamos si tenía algo adentro. Sacamos unos cuantos papelitos, un recibo de la tintorería y en un bolsillo encontré un pequeño album.

Fotos, imágenes de Roberto, de aquellos tiempos en los que aún se veía sano. Mi mamá cargó esa nostalgia a cuestas por muchos años en su corazón, pero secretamente la cargaba en su cartera. Lo que me dejó sin habla, fue la penúltima foto. Una que le había tomado yo a ellos hace 2 años. Recuerdo el día y me da mucha risa, cuando le pedí que sonriera, Roberto lo hizo tan artificialmente que mi mamá no pudo contener la risa... eso quedó plasmado allí. Pero en la misma página, había una foto mía.

Yo no necesité muchas explicaciones, los que estaban a mi alrededor lo entendieron perfectamente y, se quedaron sin palabras. A través de los años de la enfermedad de mi mamá, las dos llegamos a ser una especie de cómplices. No fue fácil, pero digamos que nos reinventamos la vida. Nos compenetramos increiblemente, nos permitimos reir de la vida y llorar juntas, sin temos a ver nuestras lágrimas. Esos años nos dieron la oportunidad de vivir de manera distinta, de romper los moldes y de permitirnos ser felices aún en los momentos más difíciles.

Esa foto me demostró, lo que me terminó de confirmar ella con su última sonrisa. Mi mamá confiaba plenamente en mi y, aunque siempre me dijo que no le parecía justo que yo sola tuviera que lidiar con Roberto el día que ella faltase, en parte se sentía aliviada de saber que jamás lo voy a dejar solo.

Después de tantos años de malos momentos, de situaciones que hoy veo innecesarias, finalmente esto está tomando el rumbo que debió haber tomado hace más de 20 años. Aprendimos tarde, pero aprendimos.

Hoy, cada sonrisa y cada palabra que nos dice es un logro. Se siente lo mismo que cuando un bebé dice su primera palabra o da sus primeros pasos.

2 Comentarios:

  • Por primera vez paso por acá y me encuentro con escritos bien íntimos, bien femeninos. Plasmados con sencillez y mucha humanidad. Veo también que habían transcurrido casi cuatro años desde la última vez que te plasmaste a ti misma.

    Sin saber quien eres, te doy la bienvenida.

    Saludos desde Guanare :-)

    Por Blogger 3rn3st0, A la/s 12:12 a. m.  

  • Cate,

    me alegro que hayas regresado a este blog.

    La primera vez que lo vi lo leí de un tirón. Yo aún no había abierto el mío.
    Me pareció una maravilla tu forma de aproximarte (y aproximarnos) a la historia de Roberto.
    Ver la cara cotidiana de una enfermedad como la suya, con todas sus caras, alegrías, tristezas, angustias, risas.

    Creo que este blog ayuda a mucha gente que quizás no lo comente.

    Es importante que lo sigas.

    Tienes mucho que compartir!

    Leí en el otro que estás mejor.
    Y lo de tus amigdalas.

    Lo primero me dejó una sonrisa.

    Lo segundo carcajadas....

    ¿estafados? ¿podridas?

    jajaja

    Un beso, Cate...

    Voy a poner el blog en el reader!

    Por Blogger Lena yau, A la/s 3:46 a. m.  

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