Una Pequeña Luz....
Roberto tiene sus días. Ahora mi padre ha comenzado a aceptar que no hay camino de regreso, que con cada paso que se da hacia delante, la vía que se deja atrás se va desmoronando y es imposible reconstruirlo. Ahora, Roberto si existe, ahora lo ha dejado de ver como desgracia y su manera de mirarlo revela que que lo ha vuelto a percibir como a su hijo. Era hora ¡CARAJO! Seguiremos esperando.


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